Un campo enorme, tan grande que pueda verse la sombra que proyectan las nubes
corriendo de acá para allá según las lleva el viento.
Una mujer libre, tan libre que sonría y camine descalza y despeinada
sintiendo las cosquillas que hace el pastito entre los dedos.
Y que cante sin importarle nada, que baile melodias
Una casa de ventanas abiertas, de olor a madera y flores,
de aroma a pan casero.
lunes, 19 de noviembre de 2012
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