lunes, 19 de noviembre de 2012

Un campo enorme, tan grande que pueda verse la sombra que proyectan las nubes
corriendo de acá para allá según las lleva el viento.
Una mujer libre, tan libre que sonría y camine descalza y despeinada
sintiendo las cosquillas que hace el pastito entre los dedos.
Y que cante sin importarle nada, que baile melodias
Una casa de ventanas abiertas, de olor a madera y flores,
de aroma a pan casero.


1 comentario:

Micaela Blengini dijo...
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